Cómo cocer pasta
Cómo se hace

Cómo cocer pasta

La pasta es un producto que combina perfectamente con todo tipo de sabores. Es por ello un alimento altamente versátil con el cual podemos desarrollar innumerables recetas. Gusta a grandes y pequeños, está mejor recién hecha pero también puede guardarse, es económica y es fácil de preparar…

Con todo, que se sencilla de cocinar no significa que no tenga sus pequeños trucos para conseguir un resultado perfecto.

En primer lugar cabe hacer una mención a la calidad de los ingredientes, pues es un factor que acaba marcando la diferencia en el resultado. Por lo que os recomendamos comprar pasta de calidad.

En lo que a las proporciones respecta habría que considerar unos 80 – 100 g de pasta cruda por comensal, y de 1 l de agua por cada ración de cara a la cocción.

La coceremos en una olla profunda y ancha que no deberemos llenar más allá de dos terceras partes para evitar que rebose al hervir.

El procedimiento para su cocinado consistirá en poner el agua que necesitemos en un fuego vivo. Cuando hierva añadiremos la sal, no antes, tanto para minimizar el deterioro de la olla como para no ralentizar alcanzar el punto de ebullición.

El canon dicta que no se añada aceite. Echar un chorrito es un truco habitual para asegurar que la pasta quede suelta, pero cabe decir que ésta se impermeabiliza, por lo que acaba afectando a su textura y sabor.

Cuando estemos listos incorporaremos la pasta, que removeremos con ayuda de un cucharón –si es especial para pasta mejor- al principio para evitar que se apelmace, así como ocasionalmente después.

El tiempo que la mantendremos al fuego será el indicado por el fabricante. Aconsejamos dejarla al dente, que no es otra cosa que tierna por fuera y un poco dura por dentro, ¡sólo un poco! La pasta excesivamente cocida no resulta tan agradable. En Italia desconocemos incluso si está castigado con multa por ley.

Una vez lista la retiraremos del fuego y la escurriremos con ayuda de un colador o escurridor, y nunca nunca nunca la enfriaremos bajo el grifo. ¿Por qué? Porque se llevaría con el agua el almidón, que es el elemento que va a hacer que se impregne del sabor de la salsa.

En este sentido cabe destacar dos cosas:

  1. La pasta mejor si se cuece para consumir en el acto.
  2. La salsa debe estar lista para cuando tengamos la pasta. La clave es la salsa espera a la pasta, no la pasta a la salsa.

Así pues, con nuestra pasta ya cocida y la salsa preparada sólo queda emplatar y disfrutar de este deliciosos y polivalente producto.

En el caso de que no quede otro remedio que cocer la pasta para consumirla posteriormente habrá que tomar algunas precauciones con el fin de evitar que se nos pegue. Una opción sería extenderla sobre una superficie amplia. En este caso, a modo de truco podría resultar conveniente añadir un hilo de aceite.

Otra opción mucho más sencilla sería combinarla ya con la salsa para a continuación intentar enfriarla lo más rápidamente posible. Con todo reiteramos que lo aconsejable sería poder evitar estas maniobras y consumirla en el acto.

Os resumimos a continuación las claves para su elaboración:

10 consejos para cocer pasta

  1. Utilizar una olla ancha y profunda.
  2. Poner el agua a hervir a fuego vivo.
  3. Cuando bulla añadir la sal (antes no, para minimizar daños en la cacerola).
  4. Seguidamente incorporar la pasta.
  5. No se debe añadir aceite, pues impermeabiliza la pasta.
  6. Remover. Para evitar que la pasta se pegue lo que hay que hacer es removerla, especialmente durante el primer minuto (aquí incide nuevamente el tamaño de la cacerola, cuyo tamaño ha de ser suficiente como para que el agua circule y la pasta “baile”).
  7. Cocer el tiempo indicado por el fabricante. No obstante el punto es cuando está al dente, es decir, tierna por fuera pero ligeramente dura por dentro.
  8. Apagar el fuego y retirar el agua con ayuda de un colador o escurridor.
  9. No enfriar la pasta bajo el grifo. El chorro de agua se llevaría el almidón y afectaría a la textura y sabor.
  10. Tener la salsa lista. La salsa espera a la pasta, nunca la pasta a la salsa.

Siguiendo estos sencillos pasos tus platos de pasta, a partir de ahora, serán simplemente perfectos. Disfrútalos.